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lunes, 24 de septiembre de 2012

Niños sin infancia


Si alguna vez ha tenido, o va a tener la oportunidad de visitar diferentes países lo invito a comparar la situación de los niños. El contraste le sorprendería.

Digo esto porque si bien soy de un país en desarrollo (Colombia), no puedo evitar sorprenderme por las privaciones que viven los niños mozambicanos, pero no solo me refiero a las privaciones materiales que serían normales en un país que tiene el puesto 184 entre 187 países en el índice de desarrollo humano de 2011. Me refiero tambien a la falta de oportunidades que limitan su desarrollo presente y futuro.

De acuerdo con los datos de Unicef a 2010: se estimaron 883000 nacimientos de los cuales solo 55% fueron atendidos por personal especializado, mientras que 114000 niños murieron antes de cumplir 5 años. Una de las principales causas de estas muertes son la diarrea (por increíble que parezca) ya que solo la mitad de los niños que sufren diarrea tienen acceso a rehidratación oral y alimentación continuada. Otra de las causas es Malaria que si bien hay tratamientos disponibles en los centros de salud, la prevención es aún deficiente: solo un cuarto de los niños menores de 5 años duermen con un mosquitero tratado con insecticida.

Aproximadamente un quinto de los niños en la primera infancia sufren de insuficiencia ponderal, moderada y grave; aproximadamente la mitad de los niños en esa etapa no tienen la talla estimada para su edad. Esto podría explicarse por la falta de alimentación balanceada, agua potable en todas las regiones, facilidades sanitarias y en general mejores condiciones de vida.

La amenaza del Sida para los niños tambien es preocupante teniendo en cuenta que las mujeres en edad fértil que en caso de dar a luz transmitirían el virus a sus hijos son 760000. Así mismo, se estima que en Mozambique hay 130000 niños menores de 14 años enfermos de sida. Se estima que hay 2100000 niños que perdieron a sus padres de los cuales 670000 fue debido a Sida. Entre estos niños huérfanos 4 de cada 5 asisten a la escuela.

Si bien la alfabetización de los jóvenes de 15 a 24 años aún tiene serias deficiencias, la situación es aún peor al comparar los géneros: 78% de los hombres en contraste al 64% de las mujeres.

Se estima que el trabajo infantil afecta a uno de cada cinco niños (que a juzgar por lo que he visto me atrevería a decir que la proporción es significativamente mayor) principalmente en el caso de las niñas. El matrimonio precoz tambien es una realidad que en pleno siglo XXI parece inaceptable: el 17% de los adolescentes ya se habían casado a los 15 años y la mitad de los jóvenes de 18 años ya se habían casado. Incluso el 36% de las mujeres justifican la violencia intrafamiliar incluyendo a las menores de edad.

Entonces si me preguntaran una estrategia para el desarrollo económico, les respondería que es necesario proteger e garantizar el desarrollo integral de los niños y niñas, de forma que cuando crezcan puedan aportar de manera proactiva en el crecimiento de su país con ideas y trabajo, pero para ello es necesario educarlos y que tengan una vida saludable; incluyendo a las mujeres en el sistema educativo y el mercado laboral.

lunes, 27 de agosto de 2012

Cómo empezar el camino hacia el crecimiento?

La fuerza de trabajo en Mozambique es significativamente menor a la población económicamente dependiente, por tanto el reto para desarrollar la economía es mayor.  Ahora si la población no es educada y se dedica en su mayoría al sector primario sin un mercado suficiente para vender los productos; es insostenible.

Hace menos de 40 años este país se declaró´independiente y hace 20 años acabó la guerra civil que atrasó la construcción de infraestructura, destruyó la existente y usó la potencial fuerza de trabajo.

Ante la falta de oportunidades y de un mercado de trabajo, la mayoría de las personas trabaja en los cultivos aquí llamados machambas, en su mayoría para autoconsumo. Esta situación también lleva a la explotación de recursos naturales como pesca excesiva en ríos y mares o extracción de leña para usar como combustible.

Además de eso, la educación superior es inasequible para la mayoría de la población y es una de las causas de la continua trampa de pobreza. 

Como ya mencioné anteriormente, la mayoría de la oferta educativa terciaria está concentrada en instituciones no universitarias enfocadas hacia las ciencias sociales y administrativas que no tienen el mismo impacto que tendrían carreras como medicina o las ingenierías pero de nuevo surge el dilema de la falta de recursos humanos y físicos.

También falta espíritu emprendedor que impulse a las personas del común a iniciar sus propios negocios aunque sean pequeños pero que los incentive a ser independientes y dejar de esperar que mejores oportunidades les sean ofrecidas.

Entonces si me preguntaran alguna estrategia para el desarrollo económico, por lo menos en este caso, respondería que es necesario capacitar para el trabajo (por ejemplo, educación técnica para empezar) y para que sean emprendedores de tal forma que empiecen a buscar oportunidades de trabajo, por más pequeñas que sean.



¿Educación para quién?

Dice una vieja y conocida estrategia económica que si un país quiere apostarle al crecimiento debe educar a su población. Es decir, comenzar aumentando la cobertura. El problema es que en países en vía de desarrollo como Mozambique, la política pública sea coherente con las condiciones sociales, físicas y hasta culturales.

¿Por qué estoy diciendo esto? Bueno, porque la planta de profesores es insuficiente para suplir la demanda. Para dar un ejemplo, en educación primaria había en promedio 58,49 alumnos por profesor  a 2010 y 34,95 en educación secundaria de acuerdo con los datos de UNESCO. Estos mismos profesores tuvieron una formación primaria y secundaria deficiente y la educación terciaria en pedagogía se limita a menos de 3 años en instituciones que no siempre llegan a catalogarse como universidades.

Así ellos no tienen la suficiente formación técnica ni conocen los métodos pedagógicos para optimizar el aprendizaje de los menores que en la mayoría de los casos se limitan a repetir las lecciones y a copiar lo que está en el tablero sin aprender. Si bien la mayoría de los niños con gran esfuerzo, consiguió cuadernos y lápices para estudiar sólo una minoría tiene libros, que en algunos casos están en mal estado. La verdad admiro a estos profesores que deben enseñar con recursos limitados a niños que no están bien alimentados.


En este momento estoy trabajando con varios grupos de niños huérfanos con serios problemas de aprendizaje, por ejemplo hay adolescentes de 14 años que en sexto grado no pueden completar un dictado, la situación es peor en niños más pequeños que ni siquiera consiguen leer ni escribir y que por tanto no alcanzan los estándares mínimos para su edad.

Quizá una de las explicaciones para esta situación sea que les enseñan en la lengua oficial (portugués) que es diferente a su lengua materna. Si fuera así la política educativa debería valorar e incluir la tradición cultural de la nación.

Otro aspecto a tener en cuenta es garantizar la infraestructura necesaria para cumplir este reto, en algunas de las comunidades más apartadas que he visitado; ví que los profesores cuelgan tableros en los árboles para dar sus clases, salones hechos de caniço o caña, salones hechos de tejas y palos de madera sin sillas para los niños, a veces ni siquiera para el profesor.

Entonces si me preguntaran una estrategia para alcanzar el desarrollo económico les diría que el primer paso no solo es garantizar la cobertura en educación sino también las condiciones mínimas incluyendo los recursos físicos, humanos y materiales para que la población efectivamente aprenda, aporte nuevas ideas y trabaje en el proceso de desarrollo.

domingo, 29 de julio de 2012

El Niágara en bicicleta

Hace pocos días uno de mis compañeros se enfermó y tuvimos una experiencia inolvidable, pero para empezar valdría la pena recordar una canción que me ayudaría a relatar esta historia: El Niágara en bicicleta.

¿Por qué? Bueno porque la aventura para encontrar atención médica digna en este país es más o menos lo que relata esta canción: una completa odisea. La única enfermedad reconocida en el hospital al que fuimos (el mejor en el área) es Malaria que si bien es relativamente común hasta yo que no soy doctora ni tengo la menor idea de medicina sé que no es la única que existe aquí. Resulta que mi compañero comenzó a sentirse mal, a mostrar síntomas graves y fuimos al hospital donde los mismos encargados determinan quién tiene prioridad, por ser blancos entramos primero. Sólo le hicieron un test express de Malaria, pero como dió negativo simplemente fue devuelto a casa como si nada hubiera pasado.

Siguió varios días así y cuando volvimos al hospital de urgencias a la madrugada estaba cerrado. Osea, ni se le ocurra enfermarse fuera de las horas de oficina. Ya cuando conseguimos que nos abrieran las puertas, la enfermera sólo le dió unos medicamentos para aliviar el dolor en el pecho pero la verdad creo que no estaba segura de lo que le estaba dando. Para completar se fue la luz, no había agua para que tomara las pastillas y ni siquiera una cobija para abrigarse.

Cuando por fín llegó el doctor siguió dandole más analgésicos para el dolor pero no tenía ni la más mínima idea de la causa. Es más, cuando intentó aplicarle una inyección necesitó varios intentos para ¨acertar¨.

De acuerdo con la OMS hay 548 médicos en Mozambique a 2010, es decir, 0.3 por cada 10000 habitantes pero afirma que se necesitan al menos 23 (por cada 10000 hab.)para cubrir al menos las necesidades básicas en salud para la población. El problema es que la mayoría de ellos se encuentran en la capital y este país necesita suplir algo más que los límites básicos debido a que la baja calidad de los alimentos, el agua y en general las condiciones de vida es más una desventaja que una ventaja.

Entonces los derechos que tanto se proclaman en el papel, en este caso el acceso a atención, simpplemente no se cumplen. ¿Es que acaso podemos llamarnos países en desarrollo si no le estamos apostando al propio desarrollo de nuestra sociedad, de la gente que cada día se esfuerza en construir país? Es triste reconocer que hay historias más difíciles que la nuestra de personas comunes que merecen pero no tienen acceso a este tipo de libertades.

Si me preguntaran alguna estrategia para alcanzar aquel anhelado desarrollo económico les respondería que la inversión en mejorar las condiciones de vida para prevenir y la atención médica que efectivamente ayude a la gente del común sería un primer paso.

Una señora se desmayó en la fila para hacer un examen

martes, 10 de julio de 2012

Aquí no hay caballeros


Las mujeres mozambicanas tienen la fuerza que jamas haya imaginado alguien podria tener, ellas pueden llevar kilos de leña en su cabeza, paquetes pesados que cualquier mortal no osaria a cargar en sus manos y algun bebe en la espalda con la mas increible delicadeza que les da su naturaleza femenina.
Digo que no hay caballeros porque simplemente aqui no he visto aquella costumbre social a la que estaba acostumbrada en donde los hombres eran aquellos encargados de realizar los trabajos más pesados, a llevar las cosas más grandes. Aquí en cambio, me he dado cuenta que ese papel es en su mayoría para la mujer: si una pareja va caminando es ella quien lleva la mayor parte de la carga sin importar la edad. 
Así como en la mayoría de países en desarrollo la tasa de alfabetización (que en el país es de menos del 40%) es un poco más baja en las mujeres que en los hombres. El 46% de los niños entre 6 y 12 años van al colegio en contraste al 35% de las niñas. La influencia cultural, las difíciles condiciones económicas (a partir del 8o grado el pago de la educación es obligatorio), el embarazo adolescente y la desigual participación de la mujer en la familia han influenciado en la menor escolaridad femenina.
Esto ha determinado la baja capacitación de la mujer para la participación en el mercado laboral pero aún así algunas de ellas han decidido trabajar en cultivos para garantizar por lo menos la comida diaria de sus hijos. Trabajando con la misma o incluso mayor fuerza que los hombres pero siempre cuidando de sus bebés que llevan siempre con ellas. 
Antes de hacer cualquier juicio al respecto vale la pena conocer la situación de la mujer en este país. Si bien constituye el 51% de la población, me atrevería a decir que es una de las principales fuerzas que mueve esta sociedad.
Desde mi experiencia en Colombia siempre he creido que la pobreza es particularmente injusta con las mujeres por circunstancias sociales, políticas, económicas y hasta culturales. Nuestra posición central en la familia, y por ende en la sociedad, es una ventaja y a la vez una desventaja que puede ser entendida como un obstáculo y a la vez un reto personal.
Incluso si las mujeres de este país han vivido en un contexto completamente diferente al que habríamos imaginado, esto ha servido para que ellas hayan aprendido a ser más fuertes. Si me preguntaran alguna estrategia para alcanzar el desarrollo económico, les diría que es necesario empoderar a la mujer con habilidades para el trabajo que le permitan participar de manera activa en el mercado laboral, que le permita decidir sobre su proyecto de vida, donde pueda escoger el número de hijos que pueda tener, educarlos y garantizar que crezcan saludables; en fín que ellas al igual que los caballeros sean agentes de aquel camino hacia un crecimiento sostenible.